cuando despierto encuentro las jodidas palomas y los jodidos pájaros silvestres, gordos y cantarines, correteando en mi tejado, el mismo tejado que en la noche sólo reflejaba la luz del baño de algún trasnochado. Podría pensar que esto es arte, quizás música o acaso la el ritmo que impone el día. Es de notar en estos días, y quizás siempre fue así, que nos preocupan las cosas que no nos han pasado. Imagino: debería estar preocupado por el mañana; quizás esos putos pájaros emigren, sean maltratados en otros lugares del mundo, como sucede cada día con seres humanos de los que ya, siquiera, nos sentimo cercanos. Quizás las paloma se coman a los pájaro gordos y estoy ya no puedan cantar, o tal vez, si ánimo de ser pesimista, tanto las palomas como los pájaros se alíen y amenacen con provocar una guerra a los habitantes que tenemos la ventana en el tejado. ¡Qué tonto me siento! Sobretodo me siento egoísta. La vida transcurre, y el problema es mi bienestar, es joder a los demás si no son como yo deseo que sean. Es maldecir a la vida por poner mis intereses al servio del esfuerzo. Mañana, que será el hoy, como el hoy fue el ayer y será el mañana, volverán a cantar los putos pájaros gordos, y esas palomas seguirán saludando desde mi ventana para en el mismo instante, ser ignoradas por el Egoísmo. Si todo el música, deseo que esta me vuelva menos egoísta.